La posible pérdida de autonomía municipal para Fusagasugá ante una eventual adhesión a la Región Metropolitana Bogotá–Cundinamarca ha generado preocupación en diferentes ámbitos políticos y sociales, aseguró la congresista del Pacto Histórico Alexandra Vásquez.

La representante a la Cámara por Cundinamarca manifestó que esta integración podría transformar al municipio en un centro logístico dependiente de los intereses y lineamientos definidos desde la capital.

La representante también señaló posibles afectaciones en la soberanía y economía alimentaria local. En sus palabras, este tipo de integración podría desplazar la prioridad de consumo interno y de la economía campesina, para centrarla en la exportación y abastecimiento de la capital.

Puede provocar que en materia de abastecimiento se privilegien corredores logísticos que beneficien a Bogotá, sin tomar en cuenta el impacto sobre los campesinos locales, las economías populares o las formas tradicionales de distribución y venta de alimentos en Fusagasugá”, dijo Vásquez, refiriéndose al riesgo de imposición de prácticas agrícolas intensivas en detrimento del modelo productivo tradicional de la zona.

Respecto al impacto en Sumapaz, la representante advirtió que la región, por su relevancia en recursos hídricos y productivos, podría quedar relegada a desempeñar un papel meramente funcional para Bogotá, enfocándose solo en la provisión de alimentos.

Vásquez señaló que “esto podría imponer un modelo agroextractivista que desconoce las prácticas campesinas sostenibles y genera presiones sobre el territorio, como urbanización, expansión logística y fragmentación ecológica, afectando tanto el ecosistema como la autonomía productiva de la región”.

En el ámbito de la seguridad, Vásquez cuestionó la eficacia de planes uniformes para territorios de características heterogéneas. Sostuvo que “al concentrarse la toma de decisiones en una entidad central, se corre el riesgo de que las estrategias reflejan más los intereses y características de Bogotá, que de las necesidades específicas de municipios con realidades distintas, como Fusagasugá. Los municipios, al verse obligados a adaptarse a lineamientos generales, pueden ver limitada su capacidad para desarrollar iniciativas propias que respondan de forma precisa a sus contextos”.

Sobre experiencias previas, Vásquez citó el caso de Soacha, hoy único municipio miembro de la Región Metropolitana, y aseveró que en ese territorio no se registraron ventajas tangibles tras la adhesión.

“Soacha ingresó a este monstruo en el 2024. El resultado, más homicidios, cero obras y millones desviados en burocracia. Más de 20.000 millones de pesos en contratos de funcionamiento. 4.500 millones de pesos en un micrositio web. Más de 700 millones de pesos en publicidad institucional y 187 contratos en menos de 1 año. ¿Y las obras? Ninguna. Community managers, asesores, diseñadores, pero ni una vía, ni una mejora en transporte, ni en seguridad. Eso le pasó a Soacha: ahora quieren convertir a Fusa en un centro logístico para Bogotá”, denunció la representante.

Vásquez subrayó, además, que aunque el motivo de ingreso para Fusagasugá podría centrarse en seguridad alimentaria y convivencia, nada impediría la posterior ampliación de competencias metropolitanas a otros temas sensibles como la vivienda.

FUENTE: Infobae

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